Anna Wintour, editora en jefe de Vogue American , rindió homenaje a un hombre muy talentoso y complejo que había dedicado toda su carrera a la búsqueda de sus sueños, en un servicio para conmemorar la vida del diseñador de moda británico Alexander McQueen.

En este servicio se puedieron ver imagenes de modelos y personalidades como Kate Moss y Naomi Campbell, quienes figuran entre más de 1.000 amigos, familiares y gente del mundo de la moda que se reunieron bajo la cúpula de la catedral de St Paul’s.

Como corresponde a un hombre que siempre demostró un respeto por la tradición de la moda y para muchos fue una gran escuela de modelaje, al mismo tiempo él fue un gran reto al protocolo ya que fue expuesto como el disidente de la moda, en donde se pronunciaba lo sublime y lo irreverente. Oraciones e himnos fueron hechos en su honor en la Catedral de St Paul’s por parte de los asistentes y del London Community Gospel Choir.

La editora del medio international Herald Tribune´s Fashion, Suzy Menkes, recordó la primera vez que conoció a McQueen en su estudio de Hoxton y habló de su fascinación con la religión y la muerte. Su legado, sobre todo, es la búsqueda y la expresión de una belleza extraordinaria que aún continua en otros diseñadores contemporáneos.

Un retrato de McQueen, con el típico atuendo escocés, saltando, con la boca abierta y gritando, fue una de las fotos modelos que se ubicó en la parte delantera del lugar de la ceremonia. El diseñador siempre estuvo muy orgulloso de su ascendencia escocesa. La ceremonia terminó con un gaitero solitiario evocando las principales pasiones y el origen de McQueen.

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